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Las normas de la Ciencia

VocabularioComunicaciónGramática
Duración: 3' 01"
Velocidad: media-lenta
Registro: formal
Nivel MCER: C1
La educación
Organización discursiva
Marcadores discursivos
Subordinadas sustantivas

Hablantes
NombreNombre propioSexoEdadEducaciónOcupaciónOrigenVariedad de habla
CRI Cristóbal Hombre 25-40 Graduados o universitarios Profesor de universidad Madrid Madrid
Situación
Una conferencia en la universidad.

CRI:   Creo que pueden señalarse los tres siguientes principios normativos como normas, como patrones formales que singularizan esa institución que llamamos Ciencia, a saber: el universalismo, el comunalismo y el escepticismo organizado. [...] El universalismo halla expresión inmediata en el canon de que las pretensiones a la verdad deben ser sometidas a criterios impersonales preestablecidos, como son la consonancia con la observación y el conocimiento anteriormente confirmado. La aceptación o rechazo de las pretensiones a figurar en las nóminas de la Ciencia no deben depender de los atributos personales o sociales de su protagonista, sino de los argumentos y pruebas que se presentan. El etnocentrismo no es compatible con el universalismo, y donde prevalezca este último valor cultural, nadie puede ser excluido del cultivo de la Ciencia por razones de religión, de raza, ideología política, condición social, etcétera. El universalismo halla expresión adicional en la exigencia de que se abran las carreras a los talentos. Dado que, además del imperativo moral que presenta, existe un imperativo técnico, porque, de lo contrario, se obstaculizaría la promoción del conocimiento. En segundo lugar, lo que Merton llamó inicialmente como comunismo, y que, por mor de los efectos de la Guerra Fría, acabó viniéndose en llamar el comunalismo, entendiéndose bajo este término la idea de que los hallazgos de la Ciencia son producto de la colaboración social, y por lo tanto, son asignados a la comunidad. De esta forma, las aportaciones constituyen una herencia común, en la cual el derecho del científico (es decir, del productor individual) queda limitado al reconocimiento y a la estima... por la aportación. [...] Así, por ejemplo, hablamos de la eponimia o costumbre de asignar al descubrimiento el nombre del científico que la lleva a cabo, como ejemplo, la constante de Planck, el cometa Halley, el sistema copernicano, etcétera. De aquí se deriva que la estima es el único derecho de propiedad del científico sobre sus descubrimientos. Todas las aportaciones pasan a ser de propiedad comunal, de ahí evidentemente el nombre de comunismo o comunalismo, y por tanto inmediatamente accesibles a cualquiera de sus miembros. [...] Por último, el escepticismo organizado. Éste es un mandato tanto metodológico como institucional. El científico, el investigador no debe preservar abismos entre lo sagrado y lo profano, entre lo que exige respeto acrítico y lo que puede ser analizado objetivamente. Pero el examen independiente de las creencias en términos empíricos y lógicos ha envuelto periódicamente a la Ciencia en conflicto con otras instituciones.