| Vocabulario | Comunicación | Gramática | |
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Duración: 2' 20" Velocidad: media Registro: coloquial Nivel MCER: C1 |
La familia La educación Carácter y estados de ánimo |
Intensidad y exclamación |
Adjetivo (énfasis de cualidades) Artículo (uso popular ante nombre propio) Formación de palabras (diminutivo afectivo) |
| Hablantes | |||||||
| Nombre | Nombre propio | Sexo | Edad | Educación | Ocupación | Origen | Variedad de habla |
| MAY | Consuelo | Mujer | 40-50 | Sin estudios o estudios primarios | Ama de casa | Badajoz | Extremadura |
| MAS | Ana | Mujer | 18-25 | Graduados o universitarios | Estudiante de posgrado | Madrid | Madrid |
| Situación | |||||||
| Consuelo cuenta en su casa anécdotas del pasado. | |||||||
MAY: Y con catorce años... con... con diez años ya tenía el cuarto de bachiller, ahí en el colegio; era un niño listo, listo, listo. Y además, lo quería... Mira, una vez con ésta mmm... nos enfadamos un poquillo la Tere y yo, porque... por la escalera.
MAS: [asiente]
MAY: Y como lo querían tanto, porque todavía no tenía ella a sus niños, que ahora era la nieta, que subía, y viene diciéndome: «Madrina, la Tere ya no me quiere». Digo: «¿Por qué, hijo?». Dice: «Porque no me ha dicho nada». Hablaba él muy... Y pasé. Y digo: «Tere, mira, si a mí no me quieres hablar, no me... no me hables; pero a mi niño no me lo desprecies». «¡Si... Consuelo, si yo no lo he visto!». Digo: «Pues él ha ido llorando que la Tere no le ha dicho nada». O sea, que era muy sentimental. Y claro, como lo teníamos, bueno... Me bajaba, a jugar a la calle a... a... me bajaba yo que jugara él. [...] Y entonces, pues claro, cuando venía el Mariano por las tardes: «¡Anda! Mariano, bájate un ratito con el niño. Para que no le vayan a pegar o le vayan a hacer algo». O sea, que... Y siempre, siempre pendiente de él. Siempre estábamos pendientes del niño. O sea, que... Y... como un hijo. Como un hijo. Él, ahora mismo, mmm... se iba a jugar, se... Si iba a Barcelona, me lo tenía que llevar; si iba a Sevilla a esto a... al pueblo con... a ver a mis hermanos, pues me lo llevaba. Lo llevaban allí al campo, le ordeñaban las vacas, le daban leche... Y él, pues eh... loco por ir allí al campo y por... [...] Y luego, cuando ya fue muy mayorcito, ya se lo llevaban sus padres quince días de vacaciones, yo los llevaba al aeropuerto, lo cogía la azafata y se lo entregaba a sus padres. Y luego, cuando ya me lo devolvían, pues lo cogía las azafatas y me lo devolvían a mí. O sea, que... Y a... ya cuando ya era un poquito mayor, que ya se lo querían llevar unos diítas. De momento, de pequeño, no. Pero luego, después, eso, él, aquí, pues con todas las vecinas, lo querían todas, porque claro, lo traje aquí con dos años, y como se... eran todas las que veníamos aquí hace cuarenta años, las chiquillas con dos años, pues se llevaban todas muy bien, íbamos a todas las bodas, a todas las comuniones, a todas las cosas íbamos siempre con él. [...] Pero no, yo, desde un principio, y él: «Madrina, ¿por qué no te digo mamá? Como la Merce se lo dice a la Juanita». La Merce era una niña que... de... su madre; digo: «Porque la Merce es su madre. Yo no soy tu madre. Yo soy tu madrina. Y éste es tu padrino. Y mamá y papá están trabajando fuera».
«La Merce», «la Tere», «el Mariano»...: el uso del artículo definido ante el nombre propio es una forma popular de designar a las personas.