Se emplea el nombre propio como vocativo para saludar a alguien conocido.
¡Hola!
(1)
[Dos periodistas deportivos se saludan en un programa de radio.]
JAV: Soy Javier Domene y José Antonio Camacho.
LOC: ¡Hola, Javi!
JAV: ¡Hola! ¿Qué tal?
¡Buenas!
(2)
[Un abogado interroga a un testigo en un juicio sobre una ley de seguridad ciudadana.]
Y si llaman a la puerta del domicilio de alguien que usted presume que es delincuente, ¿cree usted que después de tocar el timbre, «¡Buenas!, somos la Policía», cuánto tiempo tardará mmm... la cisterna del cuarto de baño en funcionar y marcharse la cocaína por allí?
Buenos días
(3)
[LUI, periodista, y JUA, político, participan en una tertulia en la radio y se saludan antes de comenzar.]
LUI: Juan Alberto Belloch: buenos días, Juan Alberto.
JUA: Buenos días, Luis.
(4)
[PRE, periodista, saluda a GUT, doctor colaborador de su programa.]
PRE: Doctor Gutiérrez
GUT: Buenos días, Manuel.
PRE: Que no te había saludado, ¡hombre!
Buenas tardes
(5)
[Dos periodistas se saludan en la radio.]
HOM: Miguel Molleda, buenas tardes
MIG: Buenas tardes, Raúl.
Buenas noches
(6)
[Un periodista deportivo saluda a un político antes de entrevistarle.]
Cuando ya se ha saludado, se utilizan expresiones que no preguntan realmente cómo se encuentra uno, sino que se usan para acercarse de modo familiar al interlocutor y preguntarle acerca de su vida actual, su trabajo...
¿Cómo te va todo?
(7)
[Un estudiante universitario de Madrid en una conversación informal.]
¿Cómo te va todo?
Se suelen utilizar en la lengua coloquial vocativos como hombre...
(8)
[ABE, un periodista deportivo, entrevista a VIC, entrenador de fútbol.]
VIC: Buenas noches.
ABE: ¿Cómo estás, hombre?
VIC: Pues bien.
También son de uso más informal ¿qué tal? / ¿qué hay?.
(9)
[NEN, una universitaria de Madrid, y CHI, ingeniero informático madrileño, en una conversación informal.]
NEN: ¿Qué tal?
CHI: [...] Muy bien.
(10)
[Una periodista de radio saluda a un compañero de trabajo.]
PEP: ¿Qué tal?
JOS: Estupendamente.
A menudo se responde a estas preguntas con la misma estructura.
(11)
[MAR, un campesino, entra en una tienda y es atendido por RAU, comerciante de Madrid.]
MAR: Hola, buenas tardes.
RAU: ¿Qué hay? Adelante.
MAR: ¿Qué tal? ¿Mucho jaleo ha tenido durante esta mañana?
Se puede responder también de otros modos: bien / muy bien / todo bien...
(12)
[DAS, una comerciante madrileña, conversa con su cliente en una tienda.]
PES: ¿Y qué tal?
DAS: Bien.
(13)
[ABE, un periodista deportivo, entrevista a VIC, entrenador de fútbol.]
[JUA, periodista deportivo, se despide de GAB, directivo del mundo del fútbol.]
GAB: Hasta luego, un abrazo.
JUA: Adiós.
Hasta luego: no indica necesariamente que se vaya a volver a ver después a la otra persona.
(18)
[MAN, estudiante de postgrado, se despide de CAR, funcionaria.]
MAN: Hasta luego.
CAR: Hasta luego.
En español, cuando se habla con alguien conocido o estimado es muy frecuente que la conversación se alargue al despedirse. Se suelen repetir dos veces las fórmulas de despedida, manteniendo aún la conversación como para indicar que uno no quiere terminar de hablar con la otra persona.
(19)
[JUA, periodista deportivo, se despide de GAB, directivo del mundo del fútbol.]
JUA: ¡Hasta luego!
GAB: Hasta luego, un abrazo.
JUA: Adiós. Otro para usted
Cuando uno se va a volver a ver más adelante en el día, se suele utilizar
hasta + expresión de tiempo.
(20)
[Un periodista se despide de un participante en su programa.]
Yo, después de tanto tiempo, pues esta tarde voy a volver a Salamanca, y a saludar a muchos y muchas amigas (estáis todos invitados) que allí a diario le prestan atención al programa. [...] Hasta la tarde, Juan [...]
Y vamos a enviar un saludo muy cariñoso a la provincia de Guadalajara, que es desde donde han venido estas amigas, que vienen de Molina de Aragón; así que, bueno, pues a los amigos que tenemos allí, un saludo muy cariñoso.