[JUA, de Salamanca, interviene por teléfono en un programa de televisión sobre salud, presentado por PRE, para realizar una consulta.]
JUA: Vamos a ver.
PRE: ¡Adelante con la pregunta!
JUA: Sí. Mire, es que yo llevo unos años padeciendo de... de articulaciones.
¡Anda! / ¡Venga!: son imperativos lexicalizados que se emplean para exclamar.
(10)
[MON, una profesora madrileña, da una clase particular de Matemáticas a OLG.]
Venga, pues seguimos.
(11)
[Un periodista de Segovia en una conversación con su pareja.]
Venga, dame un beso, ¡anda!
(12)
[Un sacerdote durante el sermón de la misa.]
Los llama y dice: «¡Anda!, vete a trabajar a la viña».
(13)
[Un sacerdote durante el sermón de la misa.]
Venga, cada uno que lo piense.
(14)
[Una profesora madrileña da una clase particular de Matemáticas.]
A ver, venga, ¿cómo se solucionaría esto?
La exclamación puede construirse con la perífrasis
ir a + infinitivo para poner énfasis en una afirmación.
(15)
[Una profesora de escuela madrileña le cuenta a una compañera los problemas que tiene un alumno.]
... Dije: «¡Jolín, ¡qué bien! Esto es una oportunidad», porque se sabía la tabla del dos, y yo, ahí: «¡Qué bien! ¡Venga, te las vas a aprender ahora todas!», tal...
¡Hala!
también se emplea para acompañar un imperativo.
(16)
[Una profesora de Madrid en una conversación informal.]
No le vas a decir a un niño: «No me apetece comer», «Pues, ¡hala!, no comas».
Se suele repetir la interjección para meter prisa.
(17)
[Un sacerdote durante el sermón de la misa.]
Vamos a pensar. Todo lo que somos y tenemos. Venga, venga. ¡A pensar!
A
+ infinitivo: se puede emplear para animar a la acción de modo informal.
(18)
[Un periodista deportivo entrevista a un jugador de fútbol tras su primer partido con la selección.]
LOC: Vicente, enhorabuena, a disfrutar.
VIC: Muchas gracias.
LOC: Que te lo has ganado, chaval.
A ver (si) + oración interrogativa indirecta: se emplea de manera indirecta para expresar el deseo de que alguien haga algo, o sugerir un plan.
(19)
[Un estudiante de postgrado de Madrid conversa con un compañero.]
El otro día hablaba, ¿con quién era? Con Emi; decía: «Bueno, a ver cuándo vienes a Badajoz», tal, no sé qué, y decía Rosa: «Espera, que cojo la agenda».
Animarse a + infinitivo (si comparte sujeto con animar)
(20)
[Una funcionaria de la universidad le pregunta a un alumno sobre los estudios de doctorado.]
¿Te animas eh... a empezar ya, o te vas a detener un tiempo?
Animar a alguien a que
+ verbo en subjuntivo (si no comparte sujeto con animar)
(21)
[En un programa de televisión sobre salud se anima a la audiencia a llamar por teléfono para plantear consultas.]
... Por eso les animamos todas las mañanas a que nos llamen, con sus preguntas, o bien sus testimonios, al nueve, cero, cinco, once, cincuenta y uno, veintiuno; o bien, al treinta y cuatro, noventa y uno, tres, cuarenta y seis, treinta y tres, treinta y uno.
Invitar
a veces se usa para ofrecer o animar amablemente a hacer algo.
Invitar a alguien a
+ infinitivo: se emplea para una invitación general, sin concretar a nadie.
(22)
[Un periodista presenta los contenidos del reportaje que se ofrecerá a continuación.]
... Un asunto, el de hoy, doloroso y polémico sobre el que pueden opinar en el foro de Documentos TV, un punto de encuentro para el debate que les invito a visitar.
Desanimar
(23)
[Un ingeniero madrileño conversa con un amigo.]
DEB: Yo lo que no quiero es desanimarte.
FUE: [ríe]
DEB: Tienes que seguir corriendo y practicar todos los días pues una o dos horas, y verás como...
Aliciente: suceso o característica de algo que anima o atrae a alguien para hacer algo.
(24)
[Un profesor de Burgos habla de su viaje por el Camino de Santiago con sus alumnos.]
Y (sic) hicimos... e hicimos ocho días eh... exclusivamente el camino gallego. [...] Y luego, como un aliciente, metí el ir a la playa, a La Coruña, otros dos días.