[Una profesora de Valladolid da una conferencia sobre primates, y pone un ejemplo del comportamiento de una chimpancé durante un experimento.]
A los quince meses, empezó de forma espontánea a... a... a combinar palabras: por ejemplo, «dame golosina», «ven y abre», «tú y yo esconder», «tú y yo salir deprisa»; e incluso inventó palabras para cuando desconocía el signo.
Mirar
(2)
[Un sacerdote durante el sermón de la misa.]
... Oye, tú, no te quejes tanto. Mira lo positivo de la vida.
Pasar
(3)
[En un programa de televisión, un periodista madrileño se dirige a la audiencia para dar un consejo de salud a partir de una revista.]
Por favor, pasad la página treinta y tres, viene una ficha...
Tomar
(4)
[Un hombre jubilado de Segovia ofrece comida al perro.]
[Un ama de casa de Madrid durante una conversación informal.]
Di que sí, María, que tu madre es que se... se cree que todo es oro.
Empezar
(6)
[Una profesora de Madrid entrevista a una mujer que se dedica a la encuadernación.]
... Pues venga, empieza a contarnos cómo haces una de estas cosas [...]
Poner
(7)
[MON, una profesora de Madrid, durante una clase particular de Matemáticas.]
Venga, entonces... A ver, pon: [MON dicta la explicación] «Suma de radicales con el mismo índice».
Saber
(8)
[Una estudiante de Madrid en una conversación informal.]
Sé sincera.
Tener
(9)
[Un estudiante madrileño conversa con una compañera sobre la educación universitaria.]
Porque... tú ten en cuenta que en la universidad, como la universidad de aquí, puedes cobrar, siendo bueno y teniendo... y estándote, o sea, con la tesis, ya siendo doctor, puedes cobrar doscientas cuarenta mil pesetas al mes.
Venir
(10)
[Un hombre jubilado de Segovia ofrece comida al perro.]
Es frecuente en el uso de la lengua oír el infinitivo conservando la r ante el pronombre en lugar del imperativo de vosotros, aunque se considera incorrecto y debe evitarse:
En lugar de imaginaos:
(11)
[Un médico en un programa de televisión sobre salud.]
Imaginaros.
En lugar de llevaos:
(12)
[Una comerciante de Madrid durante una conversación informal.]
Llevaros el equipo.
Igualmente, se suele añadir una s a la segunda persona singular del imperativo del verbo ir, aunque no es lo correcto y debe evitarse:
En lugar de ve:
(13)
[Una profesora de Madrid durante una clase particular de Matemáticas.]
Ves diciéndome.
El imperativo de la primera persona del plural se suele construir con la forma del presente de indicativo y el pronombre
nos: son más frecuentes vamos / vámonos que vayamos / vayámonos.
(14)
[Un ama de casa procedente de Extremadura cuenta anécdotas del pasado.]
Se iba a ver todas las bodas, a ver todos los entierros, iba con la Ángeles, con la madre de la Sofía: «¡Venga, Ángeles, vámonos, vámonos!».
Óigame, don Gabriel, déjame que sea... déjeme que sea un poco abogado del diablo, ¿eh?
(16)
[Un médico en un reportaje sobre los enfermos mentales.]
Imagínate que tú estás oyendo voces que te hablan, y por mucho que alguien te diga que esas voces no existen, tú las estás oyendo como me estás oyendo a mí ahora.
(17)
[Una conversación informal entre una peluquera y una amiga que es profesora, sobre un problema de pareja; ambas son de Madrid.]
CRI: ¡La voy a partir la cabeza! [...]
PAT: ¡Pártesela a él!
(18)
[Un periodista deportivo madrileño opina sobre un suceso del mundo del fútbol.]
Y fíjense, esto a los más jóvenes a lo mejor o a lo peor les suena a chino, pero al fútbol español, y a los más veteranos, y a todo el colectivo arbitral, no le puede sonar a chino porque lo tienen muy presente, porque fue la indignación, porque fue la rabia, porque muchos de estos colegiados, [pausa] que tenían en muy buena tela de juicio su honorabilidad, no jugaron con su propio nombre: jugaron con nombre ajeno, y además, pusieron a todos bajo sospecha.
(19)
[Un profesor de una universidad de Madrid durante una conferencia.]
Sobre este aspecto mencionado [...] permítanme realizar un pequeño excurso [...]
(20)
[Una anciana de Chile recuerda hechos de su pasado.]
Les decía yo: «Quédense ustedes aquí».
(21)
[Un periodista madrileño plantea una pregunta a un médico en un programa de televisión.]
Dígame eh... qué consecuencias puede tener en nuestro organismo un no funcionamiento armónico de un riñón.
Es muy frecuente repetir el imperativo para animar a la acción a alguien, para ofrecer algo con confianza...
(22)
[JUA, un periodista deportivo, entrevista en la radio a un dirigente del fútbol catalán.]
PED: ¡Manuel!
JUA: Dime, dime.
PED: Sí. Una... una última cuestión, un detalle.
JUA: Sí.
(23)
[Una joven estudiante de Madrid cuenta lo que le pasó a una amiga.]
... Y que no iba a quedar con ella. Entonces Vanesa dice: «Bueno, bueno, vale. [...] Vete, vete, vete».
El imperativo de la primera persona del plural emplea la forma del presente de subjuntivo.
(24)
[Un sacerdote durante el sermón de la misa.]
Seamos agradecidos, sepamos compartir, para que este reino que se nos ha puesto en nuestras manos en esta viña llegue a su plenitud.
El imperativo de la tercera persona singular y plural emplea las formas correspondientes del presente de subjuntivo.
(25)
[Una joven estudiante de universidad de Madrid.]
Que venga.
Con
usted
/
ustedes
se forma el imperativo con la tercera persona singular o plural del subjuntivo.
(26)
[Un joven de Segovia narra una anécdota con unos amigos en un restaurante y cuenta lo que les dijo el camarero.]
«Este xxx marisco sólo se sirve de abril a» no sé dónde, «a mayo» o no sé cuántos, y estábamos en agosto. «Y si se lo han servido, permítame usted que le diga, pero eso era congelado».
(27)
[Un periodista deportivo entrevista a un dirigente del mundo del fútbol y le pregunta sobre un entrenador.]
A ver, díganos la última hora de Cúper, si es usted tan amable, don Gabriel.
(28)
[LOC, un periodista deportivo, realiza una entrevista a PAC, un directivo del mundo del fútbol de Valencia.]
LOC: Te estoy haciendo una quiniela yo aquí para septiembre. Eh... Pedro Cortés: uno, sigue; dos, eh... eh... se va. ¿Qué pongo? [...]
PAC: Ponga lo que quiera.
(29)
[Un periodista de Madrid interviene en una tertulia política en la radio.]
... Miren ustedes: queremos la paz, pero no queremos la paz a cualquier precio.
(30)
[Una anciana de Chile recuerda hechos de su pasado.]
Les decía yo: «Quédense ustedes aquí».
(31)
[Un profesor de una universidad de Madrid durante una conferencia.]
Sobre este aspecto mencionado [...] permítanme realizar un pequeño excurso [...]
O conviene también que de vez en cuando nos revuelvan un poco por dentro, nos desinstalen y nos digamos: «Oye, tú, no te quejes tanto».
(33)
[Una profesora de Madrid conversa sobre sus alumnos.]
Ahora, a nivel de educador, yo puedo educar a mis alumnos en el sentido de: «No tiréis papeles» o «En una clase vamos a ser un poco respetuosos con la gente, vamos a tratar temas que van a tocar un poco... Entonces, no quiero que... que... lo que quiero es que levantéis la mano» y demás.
(34)
[Un periodista deportivo realiza una entrevista a un entrenador de fútbol.]
Oye / oiga / mira / miren / fíjate / fíjense: llaman la atención del interlocutor para que se implique en el discurso.
(35)
[Un sacerdote durante el sermón de la misa.]
O conviene también que de vez en cuando nos revuelvan un poco por dentro, nos desinstalen y nos digamos: «Oye, tú, no te quejes tanto».
(36)
[Un joven periodista de Segovia relata una anécdota ocurrida con sus amigos en un restaurante.]
Oiga, por favor, la cuenta.
(37)
[Una traductora de Madrid habla sobre su profesión.]
Pues mira, que eso se lo voy a contar a estos chicos, es decir, lo que normalmente se traduce, es decir, lo... lo que hay más volumen de traducción son lo que son productos en soporte informático.
(38)
[Un periodista de Madrid interviene en una tertulia política en la radio.]
... Miren ustedes: queremos la paz, pero no queremos la paz a cualquier precio.
(39)
[Un médico interviene en un programa de televisión sobre salud.]
Sí, Manuel, porque fíjate, nuestros riñones trabajan mucho.
(40)
[Un periodista deportivo madrileño opina sobre un suceso del mundo del fútbol.]
Y fíjense, esto a los más jóvenes a lo mejor o a lo peor les suena a chino, pero al fútbol español, y a los más veteranos, y a todo el colectivo arbitral, no le puede sonar a chino porque lo tienen muy presente, porque fue la indignación, porque fue la rabia, porque muchos de estos colegiados, [pausa] que tenían en muy buena tela de juicio su honorabilidad, no jugaron con su propio nombre: jugaron con nombre ajeno, y además, pusieron a todos bajo sospecha.
Venga / anda: son interjecciones para animar a la acción al interlocutor.
(41)
[Un periodista de Segovia en una conversación informal con su pareja.]
Venga, dame un beso, ¡anda!.
Vaya: es una interjección que se emplea generalmente para exclamar cuando algo desagrada o disgusta.
(42)
[En una conversación entre unos jóvenes amigos de Madrid, Patricia (PAT) realiza un comentario de broma sobre Miguel (MIG).]
PAT: Seguro que no es tan triste como vivir con Miguel Ángel. [...]
MIG: Vaya, ¡hombre!
Perdona: es empleado para disculparse.
(43)
[Un sacerdote durante el sermón de la misa.]
Al inmigrante podemos eh... taparnos los ojos y decir: «Bueno, sí, pues que hay muchos que vienen a estos países; pero, perdona, yo es que me tengo que ir a mi casa a hacer la comida; pero, perdona, yo es que tengo que ir a mi historia a cuidar de lo mío; pero, perdona, yo es que tengo que mirar a ver las leyes que hacemos; perdona, es que yo tengo que mirar por la economía para...».
Perdón / perdona / perdone: también se emplean para interrumpir de forma educada al hablante.
(44)
[En una tertulia de la radio, el presentador interrumpe a un compañero.]
ANS: A mí me parece... a mí me
LUI: Es mmm...
ANS: parece
LUI: Sí... perdona, Luis María. Antes de conocer tu opinión, vamos a recoger las... las opiniones que al contestador están dejando los palestinos e israelíes, [...] inmediatamente intervienes [...]
(45)
[RAU, un comerciante madrileño da una explicación a MAR, un agricultor que es su cliente.]
RAU: Eh... luego tenemos las instalaciones para suministro eh... a maquinaria fija o calefacción, y la de suministro a vehículo.
MAR: Vale.
RAU: Vehículo...
MAR: Perdone. Perdone que le corte.
RAU: Dígame.
MAR: Entonces, se... esto, eh... digamos que la tercera opción sería la nuestra.
No me digas (que + verbo) / Anda que (no + verbo): indican sorpresa o asombro.
(46)
[Una empleada de banco de Segovia conversa sobre un viaje a la selva.]
Si yo me vacuné de la fiebre amarilla, y había unos médicos españoles de Granada, que nos lo pasamos estupendamente con ellos, y le comenté lo de la fiebre amarilla, dice: «No me digas que os habéis vacunado».
(47)
[Un periodista deportivo entrevista a un jugador que acaba de finalizar su primer partido con la selección.]
¡Anda que no has pensado: «Y si no me saca, qué disgusto»!